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Depeche Mode: ¿le hubiera gustado a Pappo?
Nota a: General
Diario: Clarín
Por: Pablo Strozza
Fecha: Miércoles 27 de Marzo de 2013

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Transcripción


Depeche Mode: ¿le hubiera gustado a Pappo?
Es su álbum número 13. Género: Blues electrónico. Está entre lo mejor de este trío techno pop inglés, que aún llena estadios.

La leyenda es más que conocida. En la intersección de las autopistas 61 y 49 en Clarksdale, Mississippi, en los ’30 Robert Johnson le vendió el alma al Diablo a cambio de que le diera un infinito talento musical para el blues. Tras crear un repertorio que hasta el día de hoy se toca, cometió un error: seducir a la esposa del dueño de un bar donde se presentaba en Carolina del Sur. El hombre no aguantó la humillación y le sirvió a Johnson un whisky con veneno. Johnson murió a los 27 años: también fue pionero para eso. Los Depeche Mode conocen bien ese mito y decidieron ejecutarlo, sólo que cambiaron la ubicación del encuentro con Lucifer, que se llevó a cabo en la rotonda de una moderna autopista alemana con los músicos a bordo de un bólido estadounidense de última generación. Y el resultado fue Delta Machine: el mejor disco de la banda inglesa desde Ultra (1997) y un prodigio de blues electrónico, alejado del Moby de Play y su pastiche caprichoso de samplers bluseros y góspel que tan mal envejecieron.

Títulos como Songs of Faith and Devotion (1993) y Playing The Angel (2005); letras de temas como Personal Jesus, Blasphemous Rumours, Strangelove, o Judas: la cuestión devota siempre fue un elemento fundamental en la obra de Martin Gore, principal compositor.

Delta Machine actúa en ese aspecto como un resumen de lo publicado, desde el single Heaven, pasando por Angel y la mención al Espíritu Santo en Alone, pero sin caer en un ejercicio cómodo. Lo que se acentúa en esta oportunidad es el argumento religioso desde lo musical. Y qué mejor que el blues (electrónico) para esa legitimación.

Slow troca las guitarras por texturas de sintetizadores, Secret To The End pasteuriza el New York City Blues del que hablaba Alan Vega de Suicide hasta volverlo Apto Para Todo Rockero y Goodbye es un cierre de álbum acorde a este clima, que también puede recordar a I Feel You. Pero hay más: Soft Touch / Raw Nerve homenajea al sonido martilleante del piano que aporreaba John Cale en Waiting For The Man (Velvet Underground), The Child Inside es una balada ideal para que los celulares iluminen estadios, y Broken guarda cierta semejanza con su clásico Enjoy The Silence.

La garganta de Dave Gahan, curtida con los años y los excesos, le calza de maravillas a este registro pergeñado por su camarada Gore. Pensando en Gahan como el crooner de la Generación Techno Pop Británica de los ‘80 se disfrutan mejor sus dramáticas inflexiones vocales. El verso “No podría decir si ustedes fueron maldecidos o bendecidos” en Alone actúa como síntesis perfecta del espíritu del CD: una comunión perfecta entre letra, música y voz.

Durante casi una hora, en Delta Machine Depeche le ofrece al oyente un viaje cinematográfico. Más allá del single Heaven, no hay tonadas con estribillos memorables, pero sí un disco memorable en su totalidad y para ser escuchado entero y no de forma fragmentada. “Bienvenidos a mi mundo”, dicen Gore y Gahan en su primera canción. Quienes entren serán atrapados y no podrán escapar.
 

 

 
 

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